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Psicología de la Salud


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Beneficios de la relajación

Beneficios de la Relajación.

El exceso de activación del organismo, sobre todo cuando se mantiene durante largos periodos de tiempo, puede generar la aparición de diferentes problemas en las personas que los presentan. Estos problemas pueden ser: a) de tipo cognitivo, como, por ejemplo, dificultades de concentración, sensación de tensión o malestar, pensamientos egodistónicos, etc.; b) de tipo motor, como, por ejemplo, imprecisiones a la hora de realizar actividades, bloqueos conductuales, inquietud motora, etc.; c) o de tipo psicofisiológico, como, por ejemplo, incremento en la tasa cardiaca, hipertensión arterial, alteraciones en el funcionamiento del sistema inmunológico, etc. (Labrador, 1998).

Son múltiples las causas por las que puede producirse la activación del organismo. Las principales causas, que pueden darse por separado o conjuntamente, son: los pensamientos o interpretaciones de la persona, como, por ejemplo, "no podré soportar una nueva recaída de la enfermedad"; las condiciones externas al individuo, como, por ejemplo, el ruido, el calor o las condiciones hospitalarias; o incluso las propias conductas que el sujeto realiza ante una determinada situación, como, por ejemplo, discusiones con la pareja, conductas de aislamiento o evitación, etc.

Labrador (1998) señala que la tensión puede estar producida por eventos aislados o bien por situaciones mantenidas o que se repiten sistemáticamente. Cuando el estrés se hace crónico, o cuando el exceso de activación se mantiene una vez pasada la situación estresante, puede provocar un deterioro en la actuación de la persona, sentimientos de malestar o, incluso, trastornos psicofisiológicos.

El entrenamiento en relajación es un procedimiento terapéutico que se utiliza con muchísima frecuencia para disminuir los niveles elevados de activación, sin necesidad de recurrir a recursos externos al individuo, como pudieran ser los ansiolíticos.

La relajación se considera una respuesta incompatible con los efectos fisiológicos producidos por la ansiedad y la activación mantenida, y genera un estado fisiológico de hipoactivación y de activación parasimpática.

Los cambios fisiológicos generados por el uso continuado de las técnicas de relajación han sido estudiados en diversas investigaciones (Shapiro y Lehrer, 1980; Lehrer y cols., 1983), destacándose, entre otros, a) la
disminución de: la tensión muscular, la frecuencia e intensidad del ritmo cardíaco, la activación simpática general, los niveles de secreción de adrenalina y noradrenalina, el consumo de oxígeno, el metabolismo basal y el colesterol; b) el aumento de: la vasodilatación arterial (generando un mayor riego periférico y una mayor oxigenación de las células), el nivel de leucocitos y mejoría en la función inmune y los ritmos "alfa" cerebrales (lo que promueve una sensación de tranquilidad); c) cambios en la respiración (disminuye la frecuencia y aumenta la intensidad y regularidad); y d) reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo y la sensación de bienestar.

No obstante, el efecto beneficioso de la relajación no es permanente, por lo que la intervención debería ir encaminada a que los pacientes incorporasen la utilización de la relajación en su vida diaria, convirtiéndose, de esta forma, en un hábito más.

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